martes, 23 de agosto de 2016

Por él - Capítulo 4


Capítulo 4


-La...Lakis-Basil tenía pensado decir algo, no supo ni qué pero Lakis le interrumpió bruscamente.


-Será mejor que guardes tus ladridos Denakis, creo que tendrás mucho que explicar- habló entre dientes -Pero no será aquí, sígueme- haciéndole una seña intentando conservar toda la calma del mundo, su cabeza era un lío. Había dos opciones en su mente, una que todo aquello fuese verdad o la otra que fuese mentira, las dos opciones le ponían de mal humor, pero prefería saber todo antes de decidir cuál de las dos prefería, notó que Basil no tenía intención de seguirlo y clavó su mirada gris en él- Será mejor que me sigas, perro callejero... o no querrás saber lo que puedo hacerte- Y comenzó a caminar, calmándose un poco al notar que el rubio iba detrás suyo.


Todos aquellos años, Basil había deseado decirle a Jason Lakis que no era más un perro callejero, que valía mas de lo que él había creído jamás, que se había abierto paso con su trabajo y talento, pero curiosamente, las palabras no le salieron. Entraron a un ascensor y subieron hasta el último piso, a las oficinas del dueño del edificio. Los dos permanecieron en un silencio sepulcral, como la calma antes de la tormenta, nada más entrar a la oficina amplia y luminosa Lakis se encaminó hacia su escritorio hablando con una excesiva molestia marcada en la voz.


-Será mejor que me des una buena explicación de lo que escuché allá abajo Denakis, o créeme, no me quieres como tu enemigo- Basil le observó con todo el valor que le daba saber por quién estaba ahí y le habló con la mayor entereza que le fue posible reunir.


-No tengo idea de a qué te refieres Lakis, en lo que a mí concierne tú y yo no tenemos nada de qué tratar, así que como verás, no tiene caso que esté aquí... – pero Lakis golpeó la mesa dejando bastante claro que no iba a tolerar evasivas.


-No juegues conmigo Denakis, escuché que ese niño, Andreas, es mi hijo y a menos que haya concluido mal, de Anna Circe, ahora será mejor que me des una explicación de eso o lo averiguaré por mi cuenta y no seré tan agradable como lo estoy siendo ahora.


-¿Esta es tu idea de ser agradable?- intentó sonar despreocupado- Déjame decirte que tienes que replantearte tus conceptos...- guardó silencio notando la mirada de Lakis en él, sabía que ahora que tenía la sospecha, para Lakis sería fácil averiguar que efectivamente Andreas era hijo suyo. También sabía que debería ser más dócil en su situación, pero se sentía tan amenazado que no podía evitar ser hostil.


Un silencio se extendió en la habitación, Basil tenía a un cada vez mas furioso Jason Lakis frente a él. Su mirada le decía que Jason no se detendría solo con un "Es mentira", por varios segundos se pensó sus opciones y finalmente bajó la cabeza.


-Andreas es hijo de Anna Circe, y si te lo preguntas, sí, es la misma Anna con la que te acostaste de pasada hace cuatro años- apretó los puños- De hecho me sorprendería que recordaras quién es... apareció una noche en mi departamento y dejó a Andreas a mi cuidado, no logró regresar por él, murió y yo adopté a Andreas... fin de la historia- Lakis le observó.


-No puede ser...- gruñó y Basil desvió la mirada.


-Está bien si no quieres creerme- respondió simplemente y Jason observó cada gesto y supo que no le mentía, una avalancha de sentimientos se mezclaron en su interior, sentimientos que no supo identificar, solo uno resaltaba entre todos ellos, la ira, contra Anna, contra el mundo, contra él mismo, contra Basil, no lo sabía, solo sentía la creciente necesidad de golpear lo primero que se le pusiera enfrente y desgraciadamente para el rubio, eso era Basil.


Se quedó callado y Basil pasó angustiantes minutos en aquel silencio, sin atreverse a romperlo porque el miedo de lo que viniera después le paralizaba. Lakis por su parte parecía estar asimilando lo que le acababa de decir, le creía, pero no era algo precisamente fácil de digerir.


- ¿Sabías que era mi hijo?- preguntó entre dientes y Basil no respondió de inmediato. Jason caminó lentamente hacia y él guardó silencio-¡Responde! ¡¿Sabías que era mi hijo?!- explotó tomándolo por la camisa y Basil le miró empujándolo, apartándolo de él, también sintiendo que explotaba, aquel secreto parecía haber estado luchando por escapar de sus labios todos aquellos años.


-¡Sí! ¡Sí lo sabía! ¡Anna me lo dijo antes de marcharse!- un puño se estrelló contra la quijada de Basil y el rubio fue a dar al suelo sintiendo a los pocos segundos los finos zapatos del moreno incrustarse en su estómago de forma fuerte y veloz, haciéndole escupir un poco de sangre dejándolo sin aire en el suelo.


-Y no pensabas decírmelo ¿verdad?- habló volviendo a golpearlo en las piernas esta vez, mientras Basil se sostenía el estómago intentando tomar aire sin éxito-¡Has tenido a mi hijo estos cuatro años sin la menor intención de decírmelo! –su hijo, su sangre-¡¿Cuál era el propósito Denakis?! ¡¿Eh?!- volviendo a golpearlo, esta vez en las costillas y con muchas más fuerza que los golpes anteriores- Contesta ¡¿Cuál era tu maldito propósito con todo esto?!-¿Era acaso por todas las peleas que habían tenido de jóvenes?


La cabeza de Jason se llenó de pensamientos de venganza y especulaciones estúpidas, se pregunto si Basil se reía de él cuando lo recordaba, si pensaba en lo patético que era, tan grande y poderoso y sin poder siquiera acercarce a su hijo, ¡su hijo!


En medio de la ira Jason siguió pateando las piernas del rubio consecutivamente hasta cansarse, cuando estuvo harto y agitado dejó de hacerlo, pasándose la mano por el cabello, que sintió húmedo. Estaba cansado, y con la respiración agitada, se dejó caer en uno de los sillones viendo el cuerpo del rubio tirado en el suelo. Lo observó viendo la dificultad que tenía para respirar y como escupía sangre en su fina alfombra, intentó negar el sentimiento de culpa que se removió dentro de él y se acercó hasta él tomándolo por el cabello, levantándolo un poco de donde se encontraba tirado - Voy a quitártelo, Denakis- le habló amenazante, el rostro de Basil apenas y tenía una marca roja en la mejilla, de alguna forma inconsciente Lakis había evitado a toda costa dañar su rostro, aquella piel de porcelana que había, para su vergüenza, soñado tantas veces con lamer y mordisquear.


-Es mi hijo, Lakis- habló el rubio apenas con voz y con un hilo de sangre corriendo por la comisura de sus labios- No puedes quitármelo...


- ¿Quieres verme hacerlo?- habló con un tono frío y calculador, observándolo- Ni siquiera tendré que usar mi poder, la ley le da preferencia al padre biológico, solo tengo que atestiguar que acabo de enterarme de la existencia de mi hijo y aunado a que me lo ocultaste aún sabiéndolo, el jurado no lo pensará dos veces antes de darme la custodia.


-¡No lo conoces!- le gritó cerrando los ojos y la desesperación hizo que gruesas lágrimas corrieran por sus mejillas, lágrimas que ni siquiera los golpes habían logrado sacar- Andreas es mi hijo Lakis, soy yo el que lo ha cuidado, nadie lo conoce como yo ¡no puedes quitármelo!- sabiendo perfectamente que cualquier jurado en su sano juicio lo haría para dárselo a Lakis.


Jason observó el rostro angustiado y desesperado de Basil y se dio cuenta con horror que le producía un placer que no había experimentado antes, era un poder increíble el que podía sentir correr a través de todo su cuerpo. Soltó el cabello de Basil y le giró dejándolo boca arriba. Aún había ira en su interior, estrujándole, la frustración era tanta que podría llorar. Maldición... un hijo... y no lo había sabido por cuatro años. Pero no era lo único que sentía... Basil ahí... indefenso, en sus manos... casi podía sentir como su estómago daba un vuelco y una extraña euforia aceleraba su corazón, Basil estaba en sus manos, podría hacer con él lo que quisiera, todo cuanto quisiera. Había tantos sentimientos confusos en su interior, culpa, ira, euforia, preocupación... tantas que no podía identificar y le evitaban pensar racionalmente.


-Siempre podemos llegar a un acuerdo, Denakis- le habló hincado sobre su cuerpo, con una rodilla a cada costado del rubio.


Basil le observó esperando algún milagro.


-Andreas es mi hijo y como dije, sería fácil quitártelo, pero no soy tan desalmado como parezco- siseó cual víbora acariciando la roja mejilla del rubio- Él está muy acostumbrado a ti, así que... ¿qué te parece si hacemos un trato? te vendrás a vivir a mi mansión, así podre tener a mi hijo cerca.


-¿Cuál es exactamente el punto?- murmuró el rubio a duras penas, con un nudo en la garganta, con desconfianza y esperanza a la vez.


-Ninguno en especial, Andreas te quiere a su lado y se lo voy a cumplir, con el tiempo posiblemente ya no seas necesario y entonces tendrás que largarte– añadió a propósito, sabiendo la angustia que eso causaría en Basil, quería verlo sufrir, que pagara por intentar robarle a su hijo y al mismo tiempo... que sintiera lo mucho que necesitaba de Jason- Es un buen trato si me lo preguntas, así que decide ahora, no tengo tiempo para dudas, acepta o piérdelo ahora mismo...- Jason se levantó y Basil cerró los ojos, pensando en todo el tiempo que había compartido con su pequeño, en la vida que llevaban hasta ahora y comenzó a llorar sin poder evitarlo, no quería perderlo, tomó aire y observo a Lakis con la mirada que tiene un sentenciado a muerte, luchando por que las palabras salieran claras de sus labios.


-Tienes un trato Lakis...- soltó logrando que las palabras pasaran por el nudo en su garganta-¿Qué esperas que le diga?- refiriéndose a Andreas mientras intentaba levantarse con dificultad. Lakis se había ensañado con sus piernas y le dolían horrible, sin contar con la patada en sus costillas que le hacía no querer incorporarse. Pese a todo eso, lo que mas dolía en esos instantes era su corazón.


-De momento puedes utilizar el pretexto de la sesión de fotos de tendrás conmigo, después le dirás que estamos saliendo- Basil abrió los ojos grandemente, asustado.


- ¡¿Qué?! ¿Estás loco o qué? ¡No puedo decirle eso!- el llanto paró solo por el susto y Lakis le vio fría y amenazantemente.


-Tengo la intención de ser su padre de una o de otra forma, es eso o puedes decirle que lo adoptaste y que su padre real soy yo, ¿qué te parece eso?- Basil bajó la cabeza, definitivamente el decirle que salía con Lakis sonaba mucho mejor que eso.


-Comprendo...- fue lo único que murmuró logrando levantarse y caminar hasta la salida, casi llegaba a la puerta cuando las piernas le fallaron, pensó que caería pero Lakis le sostuvo, había caminando detrás de él sin que se diera cuenta y lo apoyó en la puerta manteniéndose más cerca de lo que la salud mental de Basil podía soportar en esos momentos, por inercia levantó la vista al rostro del que le retenía y se perdió en aquellos ojos grises, lo único que supo después es que un calor abrasador se apoderaba de su boca, los brazos de Lakis parecían más firmes que nunca y se dejó hacer, cerrando los ojos, sintiendo un beso como el que nunca antes había experimentado, lleno de dolor, angustia y anhelo, quería llorar, aferrarse a alguien y simplemente dejar que las lágrimas corrieran hasta que todo saliera de su pecho. Era curioso que quien le sostuviera fuera el mismo que le había enviado al suelo momentos antes.


Apenas y podía respirar, su cabeza dio vueltas y sus labios parecían querer derretirse como cera, su mente se nubló, tal vez por la confusión, tal vez por los golpes o muy posiblemente como consecuencia del escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Los labios de Lakis se separaron despacio de los suyos recorriendo su mejilla hasta su oído con una sensualidad nata y natural en el moreno, casi no parecía que lo acababa de moler a golpes... ¿cómo es que Basil no lo odiaba aun por eso? La respuesta era fácil, Basil creía que merecía aquellos golpes y no podía culparlo por dárselos, amaba a Andreas y se había reprochado interiormente cada día el negarle al pequeño el conocer a su padre. Casi sentía alivio, como si hubiese pagado algún grave pecado y probablemente así era. Estaba perdido en sus pensamientos cuando el susurro del otro le trajo de nuevo a la realidad.


-Mientras estés en la mansión...- Basil podía sentir el aliento cálido del moreno contra su oreja, contra su cuello haciendo que abriera los ojos pesadamente-Si deseas un amo que te dome por las noches, cachorro... solo tienes que tocar a mi puerta...


Basil sintió cómo se separaba de él y le observó con incredulidad, y también con el corazón desbocado.


-Vete al infierno Lakis...-y dicho esto se dio media vuelta saliendo de ahí, dejando a un Lakis bastante satisfecho. Hacía algunos minutos no podía identificar el sentimiento que le causaba el haber descubierto todo aquello, pero ahora podía decirlo claramente. En esos precisos instantes se sentía con más poder que nunca, como tener el mundo en sus manos... ¡Tenía un hijo! Un pequeño tan perfecto que difícilmente podría haberlo soñado y no solo eso... su pequeño ángel traía un presente con él... un rebelde cachorro que entrenar.


Jason se comunicó con uno de sus empleados indicándole que le entregaran el cheque del premio a Basil Denakis nada más bajara y que le indicaran también que le esperaba puntual a las 9 de la mañana en su casa para le sesión de fotos programada en el día previsto. Lo cual le daba a Basil solo el día siguiente para empacar, en dos días lo tendría ya en su casa. Tenía el presentimiento de que muy pronto, sus noches dejarían de ser frías...


Ya se!!! No me odien >O< se pasó, es malo y todo eso pero con su carácter no puedo imaginarlo dejando pasar por alto el asunto del hijo, por otro lado aclaro algo, Basil es físicamente capaz de defenderse, pero no lo hizo porque sentía que lo merecía.


Debo hacer nota, esta historia es un Remake de mi época de adolescencia, bastaron un par de años para cambiar mi perspectiva, actualmente no soy capaz de manejar este tipo de personajes, pero al mismo tiempo XD no soy capaz de cambiar los viejos.


#NoTodosSonAngel


#CzarSiEstabaBienBueno


#LosHDPsiSeEnamoran


#MeRoboMiHijoJoder






(Por otro lado, perdón! X'D Olvidé actualizar aquí en el blog, así que lo he puesto apenas... el siguiente capítulo lo estaré poniendo aquí pronto, en un par de días, para que puedan leerlo, en wattpad ya está, por si nos siguen ahí también, probablemente ya lo habrán notado)