lunes, 20 de febrero de 2017

+Money Capítulo 2


Capítulo 2



Nabil caminó fuera del salón de fiestas hacia el estacionamiento del hotel en el que se celebraba aquel evento y cuando quitó la alarma de su auto el sujeto que caminaba tras él le habló al oído- ¿Por qué no solo subimos a una de las habitaciones?- Nabil pasó duro, ¿por qué no llevaba la chequera con él? la respuesta era obvia.

- ¿Te molesta ir hasta mi departamento?- preguntó y solo tuvo como respuesta una risita traviesa.

-Para nada- agregó y subió al auto tras él, acomodándose en el asiento del copiloto-Me gusta tu auto- comentó y Nabil asintió, estaba tan nervioso que le costó meter la llave en la ranura y encender el vehículo.

-¿Quieres conducir?- le preguntó y Theo le observó por unos segundos.

-Lo haré, sólo dame la dirección- Nabil salió rápidamente, quizá estaba siendo un completo cabeza hueca dándole las llaves de su auto pero si conducía probablemente los asesinaría a los dos, además... ¡maldición! no quería que aquel hombre se arrepintiera de ir con él.

-La dirección está ingresada en el GPS- respondió en cuanto se acomodó y se colocó el cinturón de seguridad.

-Oh, no estamos lejos, eso me agrada- Nabil respondió con la infinita elocuencia de un asentimiento de cabeza mientras jugaba con sus manos. A medio camino Theo dijo que necesitaba algo y se detuvo.

Los diez minutos que Theo tardó en volver Nabil tuvo toda clase de pensamientos deprimentes, se imaginó a Theo volviendo con algunos amigos y quedándose con su auto, también se imaginó a si mismo esperando sin resultado, pues probablemente Theo se había arrepentido y no volvería o simplemente se había burlado de él. Pensamientos que se desvanecieron cuando un sonriente Theo volvió y extendió una mano hacia las suyas y las acarició.

- No estés nervioso- le habló con total confianza- No haré nada que tu no quieras...- ¡Oh si supiera que ése era el verdadero problema! Él quería, vaya que sí quería...

Nuevamente lo único que pudo responder fue un asentimiento de cabeza. El camino fue silencioso pero Theo aún mantenía su expresión tranquila y positiva.

Cuando llegaron al estacionamiento de su edificio y logró quitarse el cinturón de seguridad Theo ya había dado la vuelta abriéndole la puerta, sorprendido entreabrió los labios queriendo decir algo sobre el gesto pero se quedó aún mas mudo cuando él le tendió la mano para ayudarlo a salir.

-¿Vamos?- preguntó y Nabil asintió estrechando su mano, debía verse bastante patético tan emocionado por aquellos cursis gestos, pero ninguno de los chicos anteriores había tenido atenciones así con él... sus mejillas probablemente hacían juego con sus cabello en esos momentos, pues Theo, contrario a lo que había esperado, no soltó su mano, le llevó así al elevador- ¿Qué piso?- le preguntó y Nabil tragó saliva.

-El penthouse- respondió bajo, quizá demasiado pero sorprendentemente Theo lo escuchó y presionó la última planta, era ya tarde así que nadie mas subió al elevador y el viaje en ascenso fue silencioso y sin interrupciones. Theo observaba los números cambiar en el indicador de piso y Nabil no apartaba, por el contrario, la vista del suelo. Llegaron a su piso y Nabil digitó en automático el código de la puerta y cuando entraron el silencio se extendió.

-¿No me invitas algo de beber?- preguntó el atractivo rubio y Nabil se quitó el saco intentando recordar qué había en el bar, él no sabía de licores así que la diseñadora de interiores se había encargado de eso.

-¿Quieres algo de tomar?- preguntó torpemente y Theo vio el lugar curioso, parecía que el lujoso departamento despertaba más que admiración, como en sus amantes anteriores, curiosidad.

-¿Puedo tomar lo que sea?- indagó y Nabil le sonrió nervioso.

-Siempre y cuando lo tenga aquí- y Theo avanzó hacia él, a paso lento, cual depredador.

-Entonces permíteme servirme yo mismo- respondió rodeándolo de la cintura, con los ojos clavados en su boca- Eres más delgado de lo que parece- murmuró y Nabil sintió que dejaba de respirar.



-Lo siento...- ¡Oh! ¡Alguien debía darle el premio a las respuestas más inteligentes del año!

-¿Por qué?- y Nabil no supo qué responder, dudó antes de hablar.

-¿Por ser tan delgado?- y Theo sonrió rozando sus labios.

-Creo que tiene sus ventajas- Nabil se humedeció los labios y Theo soltó una especie de gemido gutural.

-Es más fácil hacer esto- y de un solo movimiento le tomó por los glúteos y lo levantó incitándolo a rodearlo con las piernas, antes de darse cuenta Nabil ya se encontraba contra la pared y la boca de Theo asaltaba la suya calentando cada fibra de su ser. Era atrevida, su lengua estaba por todo su interior haciéndolo hiperventilar, su respiración estaba agitada y cuando esos labios fueron a su cuello comenzando a besar, él simplemente soltó un gemido, estaba completamente aferrado a Theo, olvidándose de cómo había llegado ahí. Una de las manos del rubio se coló entre su ropa y Nabil como única respuesta le dio más espacio en su cuello. Apenas un par de besos y estaba ya duro- ¿Dónde está la habitación?- la pregunta sonó tan sensual en su oído que le erizó todo el cuerpo.




-La...la...- le costaba respirar- ...la puerta al final del pasillo- respondió notando que Theo miraba en la dirección correcta y como si pesara menos que una pluma lo separó de la pared tomando todo su peso.

-Agárrate a mí- le ordenó y Nabil obedeció abrazándolo por el cuello y rodeando su cintura con sus piernas, una de las manos de Theo rodeaba la suya y la otra le sostenía por las nalgas. Le soltó solo unos segundos para liberar una de sus manos y le llevó directo a la cama dejándolo suavemente en ella-Esto cubre demasiado- se quejó comenzando a sacarle el cuello de tortuga y después la playera bajo éste, sonrió al ver su cuerpo escuálido y Nabil se cubrió de inmediato con los brazos, tenían apenas la luz de la ciudad que entraba por el ventanal para iluminarlos pero sabía que Theo debía tener suficiente luz para ver lo desagradable de su cuerpo.



-Hey... ¿qué haces?- le preguntó tomando sus manos y sujetándolas a cada lado de su cuerpo- Déjame ver- le reclamó y comenzó a lamer una de sus tetillas.

-Ah- su piel se sentía tan sensible.


-¿Te gusta mi lengua aquí?- le preguntó y Nabil jadeó dándole un "si" en un suspiro- ¿Y aquí?- preguntó moviéndose al otro pezón, Nabil volvió a repetir su respuesta y Theo mordió un poco antes de que su lengua viajara por todo su vientre, dibujando una línea desde su pecho hacia su ombligo-¿Y aquí?- Nabil se mordió el labio inferior asintiendo efusivamente.

-Si... si...- Theo se levantó entonces y buscó sus labios derritiéndole por completo, haciendo de su boca su puta, nunca nadie lo había reclamado aquella forma, acariciando cada parte con su lengua, jugando con la suya y haciéndolo derretir solo con un beso- Entonces tenemos un trato- Nabil no sabía de qué hablaba pero suspiró cuando los dedos largos de Theo se movieron por su vientre hasta pellizcar su tetilla izquierda- Te haré sentir muy bien, Nabil- le prometió- Con mi boca...- le susurró al oído- La pondré en todos tus puntos buenos- y Nabil creyó que se vendría tan solo de escucharlo- Y tu no vas a cubrirte... vas a dejarme ver cada palmo de tu cuerpo mientras lo hago mío- y Nabil se estremeció y gimió asintiendo.

-Lo... lo haré- prometió. Y Theo metió la mano en sus pantalones comenzando a jugar con la punta mojada del miembro de Nabil.



-Buen chico- le felicitó y Nabil se aferró a las sabanas para no cubrirse mientras Theo lo observaba lamiéndose los labios y sin parar continuaba acariciando su punta húmeda, siguió así hasta que Nabil sintió la necesidad de mecer sus caderas buscando aquella mano. Theo sonrió con satisfacción en respuesta, le abrió los pantalones con la mano libre y de un jalón los bajó con todo y ropa interior dejándolos en sus rodillas, impidiéndole mover demasiado las piernas pero sí logrando que pudiese mover más las caderas contra aquella mano mientras suspiraba- ¿Quieres mi boca aquí, Nabil?- y Theo pudo sentir como se mojaba por la pregunta- Parece que si lo quieres ¿eh? Pídemelo Nabil... Pídeme que te la chupe- Nabil le vio y jadeó dudando. De verdad... ¿de verdad le iba a hacer eso?- Si me lo pides, lo haré- vio el rostro de Theo bajando hacia su miembro y soplar sobre la punta haciéndole apretar los ojos.

-Por favor... por favor, chúpame- rogó y sintió que Theo paraba de masturbarlo y cuando abrió los ojos tenía su rostro muy cerca. Le lamió los labios y le mostró un par de condones – ¿Chocolate o Plátano?- Nabil parpadeó varias veces sin entender.


-¿Qué?- No sabía de que le hablaba, sería que ya le había frito el cerebro por completo, pero Theo no se inmutó y volvió a mostrarle los paquetitos y Nabil notó entonces lo que eran - Quiero que me la chupes después, así que... ¿qué sabor quieres?- Nabil abrió los ojos grandes... ¿quería que qué? Se imaginó a sí mismo con el miembro ajeno en su boca y su entrada palpitó... Dios, le gustaba la idea.

-Plátano...- murmuró y Theo le mordió el labio inferior.

-Muy bien, entonces chocolate para mí- le sonrió pícaro, abrió el paquetito y se colocó el condón en la boca. Nabil lo observó bajar sin entender que pretendía y ahogó un gemido al ver que se lo ponía con la boca ¡Joder! ¡Ese hombre tenía una boca de pecado! Notó que Theo levantaba la mirada y comenzaba a chupar subiendo y bajando la cabeza, la visión era la cosa más excitante que había visto en toda su vida de porquería.

-Ah... ah....- tuvo que cubrirse la boca con una mano y apretar los ojos para soportar la intensa sensación de tenerlo ahí. Lo sintió dedicarse a solo chupar la cabeza y tomó aire mordiendo después su labio inferior aguantando la respiración. Theo paró y le apartó la mano.


-¿Qué intentas?- le preguntó ladeando el rostro con una sonrisa segura. Pero claro ¡el hombre aún tenía toda su ropa puesta!- ¿Por qué me privas de escucharte?- preguntó y lo empujó en la cama colocándose sobre él y volviendo a morder sus labios- Vuelve a tapar tu boca y podrás ir olvidándote de la mía- le amenazó con un tono suave y Nabil gimió asintiendo.

-Lo... lo siento...- se disculpó de inmediato, desesperado por que volviera a donde estaba. Theo mordió en el área del vientre y después lamió la zona, Nabil gimió y se retorció jalando las sábanas con sus manos en puños, Theo le miró complacido- Mucho mejor, pequeño genio- lo felicitó y comenzó a masturbarlo, deleitándose al verlo retorcerse de placer y sólo cuando vio que estaba más necesitado volvió a tomarlo en su boca y metió un dedo en entre sus nalgas acariciando.

Nabil estaba tan caliente que cuando Theo introdujo un dedo en él sólo se arqueó gimiendo de placer, su cuerpo no ponía resistencia alguna, un segundo dedo entro y él comenzó a mover las caderas loco por sentir a Theo, adelante y atrás en aquel delicioso vaivén.

-¡ahh! ¡Ah! Más... ¡más! ¡Más, por favor!- rogaba sintiendo que dos dedos no eran suficientes y cuando dos se volvieron tres comenzó a mover la cabeza negando, él necesitaba más que solo sus dedos- jódeme ¡jódeme por favor!- rogó y Theo se colocó sobre él, apenas abriéndose el pantalón y poniéndose el condón fácilmente.

-También estoy en mi límite, pequeño genio- le susurró contra los labios y lo besó, sin mucho cuidado se metió en él comenzando a moverse casi enseguida, Nabil podía escuchar su respiración agitada, sus gemidos mezclados con gruñidos en su oído. Y en ese punto era una masa de placer sin voluntad alguna, sus piernas no le respondían y estaba gimiendo sin control, diciendo incoherencias y aferrándose con desesperación a la espalda de Theo, probablemente dejando las marcas de sus dedos en ella.

Cuando el orgasmo lo azotó, no fue una satisfacción que lo alivio como en otras ocasiones, sino dejando su mente totalmente en blanco, explotando cada fibra de su ser, haciéndolo temblar y estremecerse cual hoja al viento.

Algunos minutos después, cuando Nabil fue saliendo de la bruma de su placer notó que Theo había salido de él y lo abrazaba, también agitado. Se quedaron en silencio, recuperándose de aquella actividad y mientras la razón entraba en su cabeza, Nabil notó que le daría a aquel hombre lo que le pidiera. La cantidad que fuese, él firmaría el cheque sin dudarlo... se preguntó cuánto debería darle para que considerara volver a pasar la noche con su persona.

Cuando Theo se levantó de la cama aún medio vestido Nabil tuvo un sentimiento de abandono... ah, ya había acabado. Se giró hacia el buró para extender la mano a la chequera y Theo probablemente malinterpretó su gesto.

-Oh no, no, no, no, pequeño genio- le llamó con voz cantarina tomándolo de los pies y jalándolo hacia él, al borde de la cama para llamar su atención- No te duermas, no hemos acabado- le aseguró enderezándose y comenzando a sacarse la ropa. Estaba solo en pantalones cuando le mostró el condón con sabor a plátano- Es tu turno ¿recuerdas?- le recordó con picardía y Nabil se humedeció los labios viéndolo semi-desnudo... él quería pasar la lengua por cada parte de aquella deliciosa piel.

Theo desabrochó su pantalón, lo bajó con todo y la ropa interior lanzando la prenda lejos. Nabil notó que aún tenía la suya en lo tobillos y la apartó tímidamente poniéndose a gatas en la cama para avanzar hacia él.

-¿Me... me quieres ya?- preguntó despacio y Theo le tomó por el mentón delineándole los labios con el pulgar.

-¿No puedes adivinarlo por ti mismo?- y Nabil bajó la mirada notando que ya estaba excitado, pasó duro y nervioso tomó el condón abandonado en la cama y lo abrió con torpeza. Theo se lo quitó de las temblorosas manos y se lo colocó con facilidad- Relájate mi pequeño genio... la noche no hace más que comenzar.