jueves, 23 de marzo de 2017

+Money - Capítulo 5


Capítulo 5

Durante el mes después de la sesión de fotos Nabil y Theo salieron dos veces por semana, la relación a visión de Theo iba viento en popa y estaba bastante orgulloso de su progreso con el pequeño genio.

Esa noche tendrían una cita nuevamente, nunca había intentado imaginar cómo era el programador de sus videojuegos más vendidos, pero teniendo en cuenta el tipo de trabajo que hacía debió haber imaginado que sería un hombre dominante. El pequeño genio había insistido en ir a buscarlo en todas sus citas y llevar su propio auto, era la primera vez para Theo que era cortejado y eso era algo excitante y curioso, algo bochornoso a veces, pero a pesar de todo le gustaba. Al menos agradecía que Nabil no le llevara flores cuando iba por él, los regalos eran un poco más discretos. El primero en especial le había parecido encantador, él llevaba meses diciéndose que iría a comprar un reloj nuevo y de repente ¡bam! ahí estaba ese encantador chiquillo con sus adorables mejillas arreboladas dándole uno.

Theo salió de la ducha tarareando “Everybody” de los BackstreetBoys, ciertamente se sentía como un adolescente últimamente, se había acercado a Nabil con propósitos meramente profesionales. La mente ingeniosa y creativa del chico le parecía sumamente sexy pero no había esperado que aquel delgaducho pelirrojo con adorables pecas y bonitos ojos tras unas horribles gafas despertara su libido de aquella forma. Y en la cama ¡ah, Dios! nunca se había sentido tan libre y aceptado, era un granuja, lo sabía, pero Nabil lo aceptaba todo de él con gusto y eso lo hacía sentir tan cómodo.

-Lo tienes loco, Theo- le sonrió a su espejo y se guiñó el ojo – Oh, Dios ¿por qué soy tan guapo?- preguntó a los cielos viendo su rostro desde varios ángulos y sonrió alejándose un paso observándose sólo con la toalla en las caderas- Eres un Dios… si… eres tan apuesto- jugueteó un poco más con su reflejo y después se rió de su propia estupidez. Viendo el reloj en el tocador pasó los dedos por él y tomando el control remoto de la música ambiental de su casa la encendió, por todo el departamento comenzó a sonar un cover de “Problem” de Ariana Grande, cantado por Hozier.

Felizmente Theo comenzó a arreglarse, se  vistió con un traje azul a la medida, una camisa amarillo pálido y una corbata a rayas rojo quemado. Con una sonrisa se colocó los calcetines azul marino y los zapatos a medida Dior que ajustaban con el traje, lo cual era curioso pues vestía un Armani esa tarde y su colonia era Kenzo, en fin, a quién le importaba.

-No importa lo que te pongas. Eres un ganador,guapo- se dijo al espejo en modo de broma y se peinó echando su cabello atrás- Esta noche tengo una cita- tarareó juguetonamente- Una cita con el amor- continuó bromeando y abrió el cajón de su buró- Veamos… condones… pañuelos por si acaso ¿lubricante?- lo contempló y lo regresó al cajón- No, no es necesario- sonrió complacido, Nabil y él eran compatibles fuera de la cama pero lo cierto es que en ella estaban hechos el uno para el otro.

Cuando Theo bajó, su chofer sonrió al verlo.

-¿Verá a ese programador hoy señor?-le preguntó y Theo le miró curioso.

-¿Cómo lo sabes?- El hombre le abría la puerta sonriendo.

-Porque esta sonriendo, jefe… y lleva otro de sus trajes favoritos- Theo se vio a sí mismo.

-¿Soy tan obvio?- su cochero solo sonrió y Theo suspiró ¿qué podía hacer? ese muchachito lo tenía loco. Subió a su auto y al llegar a la compañía y bajar,  notó el auto de Nabil ahí. Curioso… no recordaba que tuviese nada que hacer ahí, vio el ascensor abrirse y al chofer de Nabil salir.

-Buenos días, es el chofer de Nabil ¿cierto?- le saludó sonriente y el hombre refunfuñó al verlo, ¡vaya si era un anciano bastante amargado! Desde que lo había visto la primera vez no lo había visto sonreír ni una sola vez- ¿Ha venido Nabil?- preguntó con las manos en los bolsillos y el hombre gruñó de nuevo.

-No, mi señor me envió por un paquete- le respondió de mala gana y Theo frunció el ceño. Ese sujeto… era un hombre mayor y sólo por eso no le respondía mal, pero no entendía para nada su actitud.

-¿Tiene algún problema conmigo?- preguntó cuando el anciano paso por su lado, por lo que había visto en la interacción entre ellos, sabía que Nabil le tenía aprecio al hombre, así que no debía ser tan malo.

- Mi problema no es con usted “caballero”- le aseguró caminando con el paquete rumbo al auto de Nabil- Mi problema es con los oportunistas como usted en general- Theo parpadeó varias veces rápidamente y echó la cabeza un poco atrás ante la acusación.
-¿Yo soy un oportunista?- el hombre se giró a él con mala cara.

-Quizá haya durado más que los demás pero no es tan diferente, puede ser un hombre atractivo, que pueda conseguir regalos y paseos con su buena apariencia pero eventualmente le será inútil y mi señor aún tendrá su cerebro. Él es demasiado bueno para oportunistas como usted- sentenció y subió al auto azotando la puerta y saliendo de ahí, Theo no podía creer lo que le acababan de decir. Pensativo caminó a su elevador privado y éste lo llevó directo a la última planta donde estaba su oficina.

-Buenos días, Jefe- le saludo Nico, su secretario y además su mejor amigo- ¿Qué ocurre?- le preguntó siguiéndolo dentro de la oficina y cerrando la puerta tras ellos cuando Theo le contestó con un asentimiento- ¿No tenías una cita hoy con ese programador que te trae loco?- preguntó comenzando a cerrar las persianas para tener más privacidad.
Theo se hizo hacia atrás en su asiento y frunció el ceño pensativo entrelazando los dedos de sus manos.

-¿Es posible que alguien pueda confundirme con un arribista?- preguntó y su amigo levantó una ceja y le vio como si estuviese loco.

-¿Tomaste alguna cosa extraña hoy?- le preguntó y Theo se inclinó de golpe al frente apoyando sus brazos en el escritorio y frunciendo más el ceño.

-Un anciano acaba de acusarme de ser un oportunista que se aprovecha del chico con el que salgo- Nico se rió.

-Eso sería algo difícil teniendo en cuenta que eres quien firma sus cheques – se burló – Bueno, en realidad no tu personalmente pero  me entiendes- le aseguró y Theo volvió a echarse atrás en su silla subiendo los pies al escritorio.

-No tiene sentido ¿cierto?- preguntó pensativo- Pero lo que mas me preocupa es…  ese anciano menciono a los arribistas antes de mi- Vio directo a Nico- Dijo que yo había durado más que los anteriores, si Nabil se ha relacionado solo con ese tipo de personas ¿no crees que el piense algo así de mi o sí?- preguntó preocupado y Nico se rió.

-Oh, por favor, tu mismo lo has dicho, es un genio en nuestra industria ¿en qué cabeza podría caber que el nuevo CEO del grupo de tecnología de realidad virtual más importante del planeta este saliendo con él por interés?- Nico torció el gesto.

-¿Quizá pueda pensar que estoy interesado en robar sus proyectos?- Nico levantó una ceja incrédulo.

-Ni siquiera yo tengo tiempo de sobra como para perderlo así, ya tiene un contrato, todos sus trabajos pasan primero con nosotros antes de poder ofrecerlos a alguna otra compañía. ¿Por qué demonios precisamente tu harías algo así?- Theo respiró hondo y asintió.

-Si… no hay forma de que el piense algo así ¿no?-Nico se rió de nueva cuenta.

-Ninguna Jefe, tranquilo. Aunque en realidad yo era el que estaba preocupado de que el oportunista fuera él pero siendo como son las cosas…- Theo se rió y asintió.

-Cierto ¿cuándo en todos estos años imaginaste que sería cortejado de esta forma?- Nico sonrió.


-Lo tienes loco, jefe- Le aseguró y más tranquilo Theo dejó que su cabeza enamorada se quedara en letargo mientras su lado serio y despiadado en las finanzas se encendía y comenzaba a ladrar órdenes después de revisar los primeros papeles que su secretaria le dejó en el escritorio.


Esa misma mañana, la revista “Men” tenía en portada al soltero más codiciado del año, el multimillonario Theo Botsari calificaba como el quinto hombre más rico y el séptimo  más sexy del mundo y además el número uno de prospecto a marido perfecto, con un traje Gucci diseñado especialmente para él, el modelo principal de la última colección de la marca, inspirado en los diseños de Tom Ford en los 90’s.

La revista que casualmente la muy encantadora Adele compró esa mañana mientras hacia las compra por casualidad, solo por tener algo que leer además del periódico que Bill dejaba todas las mañanas en la cocina después de desayunar. Aquella revista al menos tenía a aquel muchacho tan apuesto en la portada. La mujer descubrió para su encanto que había muchos más hombres guapos en el resto de las páginas y se rió.

-¿De qué te ríes mujer?- preguntó Bill entrando después de terminar de podar las flores del jardín, pues el jardinero de confianza estaba enfermo y no vendría hasta la próxima semana, pero algunas ramas ya rozaban los ventanales.

-Es sólo la lógica de los jóvenes… esta revista se supone que está enfocada a hombres, pero mira…- le mostró las páginas rápidamente- Sólo hay muchachos guapos ¿no debería haber alguna sensual mujer por aquí al menos?- Volvió a reír y cerró la revista dejándola en la mesa- ¿Quieres limonada? Acabo de hornear los panqués favoritos de Nabil, me gustaría que se los llevaras después de comer- habló mientras sacaba los panecillos del horno. Notó que su esposo no le respondía y se giró a él- Bill ¿me estás escuchando?- pero el hombre se había quedado ido observando la portada de la revista- ¿Qué ocurre amor? Te aseguro que tú eras tan apuesto como cualquiera de esos niños en tus tiempos- le dijo a modo de consuelo, pero Bill seguía pedido en la portada.

-¿Podrías empacarme unos extras?- ella le vio asintiendo.

-Claro amor ¿para qué?- Bill tomó aire y se secó nerviosamente el cuello con su pañuelo.

-Creo que tengo que disculparme con alguien. 






2 comentarios:

  1. Tan modesto este Theo!!! Jajaja
    Muchas gracias por el capítulo, buen finde, besos

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  2. me encantó mil gracias por traernos historias... Interesantísimas . ...

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