sábado, 25 de febrero de 2017

Por él -Capítulo 22


Capítulo 22

El ruido de la puerta abriéndose se escuchó y poco tiempo pasó para que Jason sintiera un par de delicados y tibios brazos jóvenes rodeando su cuerpo.

 — Oh dios ¿estás bien? Madrina ¿seguro lo han tratado bien?— pasando sus manos blancas y perfectas por el pecho del castaño como si buscase heridas invisibles al tiempo que tocaba sus músculos aún fuertes, o al menos lo mejor que podían, los días sin movimiento estaban pasándole ya factura— Parece que está bien— sonrió volteando a ver a su madrina, sonriéndole como la niña que mira a sus padres después de abrir su regalo de cumpleaños— Gracias, gracias madrina— levantándose y abrazándola con fuerza, la mujer parecía en extremo complacida y sólo sonrió acariciándole el cabello, Jidael debía tener unos veintiún años, pero aquella mujer, seguramente aún en la treintena, la trataba como a una chiquilla de cinco.

— Ya no tienes que estar triste ¿ves? te dije que lo estaba cuidando bien, ahora te voy a dejar para que juegues con él— la chica sonrió sonrojándose fuertemente y Jason tuvo un mal presentimiento.
¿Qué diablos estaban tramando? Pronto sólo estaban él y aquella muchacha en la habitación.

 —Descuide, Jason— Esto se va a sentir muy bien— sonrió la joven sacando un frasquito de sus ropa, poniéndolo frente a la nariz del moreno, espero a que Jason no pudiese aguantar más la respiración, la mitad del contenido del frasco se había evaporado para cuando él aspiró, pero de inmediato se sintió mareado, jadeante después, frente a él la joven comenzó a desvestirse “tímidamente” y Jason maldijo para sus adentros pues notó el brillo de una cámara de video en la distancia. Después, casi todo desapareció de su mente.

 Al día siguiente un paquete era entregado a cierto joven y preocupado rubio en la mansión Lakis, en él, el vídeo de Jason “haciendo el amor” con su nueva amante, acompañado de una carta de despedida. Basil recibió el paquete y leyendo la carta desechó la idea de que fuese real incluso antes de poder considerarlo, no era una carta hecha a mano, era una impresión, aun así al poner el video le temblaban las manos ¿qué demonios podrían haberle enviado? 

El DVD puesto en el portátil comenzó a reproducir de forma automática y Basil supo que había tenido razón en temer, era un video casero sin mucha calidad pero no era necesaria, podía ver claramente a Jason joder con una mujer a la que no podía verle el rostro, de hecho aparte del rostro de Lakis y la obscena imagen de su miembro hundiéndose en la mujer no se veía mucho más.

En la habitación el ruido del vídeo desaparecía para Basil, por su cabeza solo la expresión de placer de Jason se paseaba una y otra vez, los gemidos, la joven era una experta, Jason no tenía que decirle cómo le gustaba para que la chica se moviera sobre el sacándole gemidos de placer…

Basil casi sintió un ataque de histeria sobrevenirle, había sido un idiota al preocuparse tanto al pensar que podría estar en peligro, tuvo el impulso de lanzar lejos el portátil, podría habérselo dicho de frente, no es como si tuviese una obligación con él. Sólo de pensar eso se quedó estático, volvió a tomar la carta que venía con el vídeo y aunque las palabras eran frías y sin mucho detalle, aquella no era la forma de expresare de Jason, la releyó y notó algo extraño.

 “Lo supe después de la boda, que no eras lo que quería en mi vida”

¿De qué diablos venía aquello? Ellos se estaban casando por Andreas y sin embargo no mencionaba al niño en ninguna parte. Volvió la vista a la grabación que aún se proyectaba en la pantalla y observó intentando que los celos no le cegaran… se levantó lentamente y yendo a un mueble que mantenía con llave en la habitación sacó un disco poniéndolo en el reproductor externo del portátil, viendo su contenido puso una ventana de vídeo contra la otra otra; el disco que había sacado era uno de los tantos que Jason había tomado para él.

La diferencia era tan clara… el vídeo que Jason había tomado estaba editado de diferentes tomas— se sonrojó solo de tener que volver a ver aquello, Jason se veía sonriente y complacido, apasionado y arrebatador. ¿Cómo diablos no se había dado cuenta nada más verlo? Observó con atención el que le habían enviado, todo estaba tomado desde un solo ángulo, el rostro de Jason poco decía, estaba desfigurado por el placer y algo diferente… como si estuviese luchando….

El vídeo terminó y Basil volvió a ponerlo, intentando que la ira no fuese apoderándose poco a poco de él. Cada vez que lo veía estaba más seguro, aquel no era el Jason de siempre, el vídeo estaba editado entre acercamientos a su rostro y al lugar en el que sus cuerpos se unían, aguantó los celos y pudo notar algo, apenas en una milésima de segundo podía verse, las manos atadas del castaño….

Un remolino de emociones le inundó, por un lado ahora estaba seguro de que Jason estaba vivo… estaba bien… pero ¿en dónde? La angustia, la frustración y los celos se arremolinaron en su interior.

—Jason… — susurró sin saber que en el estudio en la planta baja Andreas observaba la habitación sin entender por qué su nuevo padre había desaparecido tan de repente, a veces se olvidaba del asunto y en ocasiones como aquellas le angustiaba profundamente, toqueteando y tonteando fue a dar con el interruptor bajo el minibar de Jason… al instante el librero se movió dejando paso a lo que parecía una puerta blindada.

Sus ojos muy abiertos miraron curiosos y unas luces rojas le escanearon sin que él comprendiese que eran.

“Reconocimiento completo. Sujeto: Andreas Lakis-Denakis”


La puerta se abrió y observó lo que estaba frente a él, máquinas y paneles que no entendía, una pantalla enorme rodeaba la pequeña cabina o al menos a Andreas eso le parecía, una cabina. No había otra cosa con la que pudiese compararlo.

“Identifíquese”

Andreas dudó un poco, entrecerrando sus ojos vio sospechosamente la puerta, la voz volvió a decir.

“Identifíquese”

Andreas apretó los labios y finalmente se decidió a contestar.

—Andreas Denakis —dijo al fin, no acostumbrado a usar su nuevo apellido.

“Procesando reconocimiento de voz… reconocimiento de voz completado”

En la pantalla la palabra Jason flotaba de un lado a otro, de repente aparecieron muchos datos en ella, no podía leer todo lo que decía, ya iba muy rápido.

—¿Pero qué es esto? Jason desaparece dejándome abandonada y ¿qué es lo que envía después? a su pequeño hijo, niño ¿tu padre sabe que estas aquí?—Andreas se sorprendió, era la máquina la que le hablaba.

—no lo crreo— contestó Andreas conmocionado— es incrrreíble, puedes hablar…— sentándose donde normalmente lo hacía Jason.

—No subestimes mi procesador pequeño, pero no te pongas cómodo, tu padre no estará contento de que estés aquí sin su conocimiento.

—Mi padre está desaparecido— dijo simplemente.

—¿Desaparecido? Tal vez para ti pequeño, pero no para mí—Andreas parpadeó un par de veces.

—¿Puedes localizarlo?—algo incrédulo y la computadora le mostró un enorme mapa de la ciudad a todo lo ancho de la pantalla.

—Según mis datos ha estado en el mismo lugar desde hace bastante tiempo ¿cómo es que no lo encuentran? Yo podría hacerlo aunque aún trabajara con tubos de vacío.

—Lo secuestraron, eso escuché decir a los empleados.

—Eso explica por qué no me ha activado en tanto tiempo.

—¿Podría mostrarle este mapa a mi papi?— la máquina comenzó a imprimir el mapa.

—Si tú lo pides, entonces puedo autorizarlo.

El niño salió corriendo con el mapa, tras él aquel lugar volvió a cerrarse y en su prisa chocó contra el que le habían dicho era algo así como su tío abuelo, aunque parecía muy joven para ser un abuelo. El hombre le sonrió.

— Ten cuidado Andreas— viendo que llevaba un papel en las manos— ¿dónde ibas con tanta prisa? ¿Que llevas ahí?— el niño le sonrió cual mil soles, con la misma emoción que antes podía verse en Basil.

—Ya sé dónde está mi papá— mostrándole el mapa en el que su tío pudo ver el emblema y código de barras de Lakis Corp. que su sobrino usaba en todos sus documentos.

—¿De…de dónde sacaste esto? — Andreas le explicó y su tío supo que su sobrino tenía más confianza en su pequeño hijo que en el resto de ellos, ya había registrado al pequeño en su base de datos, alguna vez él había figurado entre las personas con acceso a la información más importante, pero por su seguridad Jason había preferido mantenerlo al margen desde hacía algunos años.

Lo siguiente que se supo en la mansión es que había un objetivo en común, recuperar a Jason Lakis.



lunes, 20 de febrero de 2017

+Money Capítulo 2


Capítulo 2



Nabil caminó fuera del salón de fiestas hacia el estacionamiento del hotel en el que se celebraba aquel evento y cuando quitó la alarma de su auto el sujeto que caminaba tras él le habló al oído- ¿Por qué no solo subimos a una de las habitaciones?- Nabil pasó duro, ¿por qué no llevaba la chequera con él? la respuesta era obvia.

- ¿Te molesta ir hasta mi departamento?- preguntó y solo tuvo como respuesta una risita traviesa.

-Para nada- agregó y subió al auto tras él, acomodándose en el asiento del copiloto-Me gusta tu auto- comentó y Nabil asintió, estaba tan nervioso que le costó meter la llave en la ranura y encender el vehículo.

-¿Quieres conducir?- le preguntó y Theo le observó por unos segundos.

-Lo haré, sólo dame la dirección- Nabil salió rápidamente, quizá estaba siendo un completo cabeza hueca dándole las llaves de su auto pero si conducía probablemente los asesinaría a los dos, además... ¡maldición! no quería que aquel hombre se arrepintiera de ir con él.

-La dirección está ingresada en el GPS- respondió en cuanto se acomodó y se colocó el cinturón de seguridad.

-Oh, no estamos lejos, eso me agrada- Nabil respondió con la infinita elocuencia de un asentimiento de cabeza mientras jugaba con sus manos. A medio camino Theo dijo que necesitaba algo y se detuvo.

Los diez minutos que Theo tardó en volver Nabil tuvo toda clase de pensamientos deprimentes, se imaginó a Theo volviendo con algunos amigos y quedándose con su auto, también se imaginó a si mismo esperando sin resultado, pues probablemente Theo se había arrepentido y no volvería o simplemente se había burlado de él. Pensamientos que se desvanecieron cuando un sonriente Theo volvió y extendió una mano hacia las suyas y las acarició.

- No estés nervioso- le habló con total confianza- No haré nada que tu no quieras...- ¡Oh si supiera que ése era el verdadero problema! Él quería, vaya que sí quería...

Nuevamente lo único que pudo responder fue un asentimiento de cabeza. El camino fue silencioso pero Theo aún mantenía su expresión tranquila y positiva.

Cuando llegaron al estacionamiento de su edificio y logró quitarse el cinturón de seguridad Theo ya había dado la vuelta abriéndole la puerta, sorprendido entreabrió los labios queriendo decir algo sobre el gesto pero se quedó aún mas mudo cuando él le tendió la mano para ayudarlo a salir.

-¿Vamos?- preguntó y Nabil asintió estrechando su mano, debía verse bastante patético tan emocionado por aquellos cursis gestos, pero ninguno de los chicos anteriores había tenido atenciones así con él... sus mejillas probablemente hacían juego con sus cabello en esos momentos, pues Theo, contrario a lo que había esperado, no soltó su mano, le llevó así al elevador- ¿Qué piso?- le preguntó y Nabil tragó saliva.

-El penthouse- respondió bajo, quizá demasiado pero sorprendentemente Theo lo escuchó y presionó la última planta, era ya tarde así que nadie mas subió al elevador y el viaje en ascenso fue silencioso y sin interrupciones. Theo observaba los números cambiar en el indicador de piso y Nabil no apartaba, por el contrario, la vista del suelo. Llegaron a su piso y Nabil digitó en automático el código de la puerta y cuando entraron el silencio se extendió.

-¿No me invitas algo de beber?- preguntó el atractivo rubio y Nabil se quitó el saco intentando recordar qué había en el bar, él no sabía de licores así que la diseñadora de interiores se había encargado de eso.

-¿Quieres algo de tomar?- preguntó torpemente y Theo vio el lugar curioso, parecía que el lujoso departamento despertaba más que admiración, como en sus amantes anteriores, curiosidad.

-¿Puedo tomar lo que sea?- indagó y Nabil le sonrió nervioso.

-Siempre y cuando lo tenga aquí- y Theo avanzó hacia él, a paso lento, cual depredador.

-Entonces permíteme servirme yo mismo- respondió rodeándolo de la cintura, con los ojos clavados en su boca- Eres más delgado de lo que parece- murmuró y Nabil sintió que dejaba de respirar.



-Lo siento...- ¡Oh! ¡Alguien debía darle el premio a las respuestas más inteligentes del año!

-¿Por qué?- y Nabil no supo qué responder, dudó antes de hablar.

-¿Por ser tan delgado?- y Theo sonrió rozando sus labios.

-Creo que tiene sus ventajas- Nabil se humedeció los labios y Theo soltó una especie de gemido gutural.

-Es más fácil hacer esto- y de un solo movimiento le tomó por los glúteos y lo levantó incitándolo a rodearlo con las piernas, antes de darse cuenta Nabil ya se encontraba contra la pared y la boca de Theo asaltaba la suya calentando cada fibra de su ser. Era atrevida, su lengua estaba por todo su interior haciéndolo hiperventilar, su respiración estaba agitada y cuando esos labios fueron a su cuello comenzando a besar, él simplemente soltó un gemido, estaba completamente aferrado a Theo, olvidándose de cómo había llegado ahí. Una de las manos del rubio se coló entre su ropa y Nabil como única respuesta le dio más espacio en su cuello. Apenas un par de besos y estaba ya duro- ¿Dónde está la habitación?- la pregunta sonó tan sensual en su oído que le erizó todo el cuerpo.




-La...la...- le costaba respirar- ...la puerta al final del pasillo- respondió notando que Theo miraba en la dirección correcta y como si pesara menos que una pluma lo separó de la pared tomando todo su peso.

-Agárrate a mí- le ordenó y Nabil obedeció abrazándolo por el cuello y rodeando su cintura con sus piernas, una de las manos de Theo rodeaba la suya y la otra le sostenía por las nalgas. Le soltó solo unos segundos para liberar una de sus manos y le llevó directo a la cama dejándolo suavemente en ella-Esto cubre demasiado- se quejó comenzando a sacarle el cuello de tortuga y después la playera bajo éste, sonrió al ver su cuerpo escuálido y Nabil se cubrió de inmediato con los brazos, tenían apenas la luz de la ciudad que entraba por el ventanal para iluminarlos pero sabía que Theo debía tener suficiente luz para ver lo desagradable de su cuerpo.



-Hey... ¿qué haces?- le preguntó tomando sus manos y sujetándolas a cada lado de su cuerpo- Déjame ver- le reclamó y comenzó a lamer una de sus tetillas.

-Ah- su piel se sentía tan sensible.


-¿Te gusta mi lengua aquí?- le preguntó y Nabil jadeó dándole un "si" en un suspiro- ¿Y aquí?- preguntó moviéndose al otro pezón, Nabil volvió a repetir su respuesta y Theo mordió un poco antes de que su lengua viajara por todo su vientre, dibujando una línea desde su pecho hacia su ombligo-¿Y aquí?- Nabil se mordió el labio inferior asintiendo efusivamente.

-Si... si...- Theo se levantó entonces y buscó sus labios derritiéndole por completo, haciendo de su boca su puta, nunca nadie lo había reclamado aquella forma, acariciando cada parte con su lengua, jugando con la suya y haciéndolo derretir solo con un beso- Entonces tenemos un trato- Nabil no sabía de qué hablaba pero suspiró cuando los dedos largos de Theo se movieron por su vientre hasta pellizcar su tetilla izquierda- Te haré sentir muy bien, Nabil- le prometió- Con mi boca...- le susurró al oído- La pondré en todos tus puntos buenos- y Nabil creyó que se vendría tan solo de escucharlo- Y tu no vas a cubrirte... vas a dejarme ver cada palmo de tu cuerpo mientras lo hago mío- y Nabil se estremeció y gimió asintiendo.

-Lo... lo haré- prometió. Y Theo metió la mano en sus pantalones comenzando a jugar con la punta mojada del miembro de Nabil.



-Buen chico- le felicitó y Nabil se aferró a las sabanas para no cubrirse mientras Theo lo observaba lamiéndose los labios y sin parar continuaba acariciando su punta húmeda, siguió así hasta que Nabil sintió la necesidad de mecer sus caderas buscando aquella mano. Theo sonrió con satisfacción en respuesta, le abrió los pantalones con la mano libre y de un jalón los bajó con todo y ropa interior dejándolos en sus rodillas, impidiéndole mover demasiado las piernas pero sí logrando que pudiese mover más las caderas contra aquella mano mientras suspiraba- ¿Quieres mi boca aquí, Nabil?- y Theo pudo sentir como se mojaba por la pregunta- Parece que si lo quieres ¿eh? Pídemelo Nabil... Pídeme que te la chupe- Nabil le vio y jadeó dudando. De verdad... ¿de verdad le iba a hacer eso?- Si me lo pides, lo haré- vio el rostro de Theo bajando hacia su miembro y soplar sobre la punta haciéndole apretar los ojos.

-Por favor... por favor, chúpame- rogó y sintió que Theo paraba de masturbarlo y cuando abrió los ojos tenía su rostro muy cerca. Le lamió los labios y le mostró un par de condones – ¿Chocolate o Plátano?- Nabil parpadeó varias veces sin entender.


-¿Qué?- No sabía de que le hablaba, sería que ya le había frito el cerebro por completo, pero Theo no se inmutó y volvió a mostrarle los paquetitos y Nabil notó entonces lo que eran - Quiero que me la chupes después, así que... ¿qué sabor quieres?- Nabil abrió los ojos grandes... ¿quería que qué? Se imaginó a sí mismo con el miembro ajeno en su boca y su entrada palpitó... Dios, le gustaba la idea.

-Plátano...- murmuró y Theo le mordió el labio inferior.

-Muy bien, entonces chocolate para mí- le sonrió pícaro, abrió el paquetito y se colocó el condón en la boca. Nabil lo observó bajar sin entender que pretendía y ahogó un gemido al ver que se lo ponía con la boca ¡Joder! ¡Ese hombre tenía una boca de pecado! Notó que Theo levantaba la mirada y comenzaba a chupar subiendo y bajando la cabeza, la visión era la cosa más excitante que había visto en toda su vida de porquería.

-Ah... ah....- tuvo que cubrirse la boca con una mano y apretar los ojos para soportar la intensa sensación de tenerlo ahí. Lo sintió dedicarse a solo chupar la cabeza y tomó aire mordiendo después su labio inferior aguantando la respiración. Theo paró y le apartó la mano.


-¿Qué intentas?- le preguntó ladeando el rostro con una sonrisa segura. Pero claro ¡el hombre aún tenía toda su ropa puesta!- ¿Por qué me privas de escucharte?- preguntó y lo empujó en la cama colocándose sobre él y volviendo a morder sus labios- Vuelve a tapar tu boca y podrás ir olvidándote de la mía- le amenazó con un tono suave y Nabil gimió asintiendo.

-Lo... lo siento...- se disculpó de inmediato, desesperado por que volviera a donde estaba. Theo mordió en el área del vientre y después lamió la zona, Nabil gimió y se retorció jalando las sábanas con sus manos en puños, Theo le miró complacido- Mucho mejor, pequeño genio- lo felicitó y comenzó a masturbarlo, deleitándose al verlo retorcerse de placer y sólo cuando vio que estaba más necesitado volvió a tomarlo en su boca y metió un dedo en entre sus nalgas acariciando.

Nabil estaba tan caliente que cuando Theo introdujo un dedo en él sólo se arqueó gimiendo de placer, su cuerpo no ponía resistencia alguna, un segundo dedo entro y él comenzó a mover las caderas loco por sentir a Theo, adelante y atrás en aquel delicioso vaivén.

-¡ahh! ¡Ah! Más... ¡más! ¡Más, por favor!- rogaba sintiendo que dos dedos no eran suficientes y cuando dos se volvieron tres comenzó a mover la cabeza negando, él necesitaba más que solo sus dedos- jódeme ¡jódeme por favor!- rogó y Theo se colocó sobre él, apenas abriéndose el pantalón y poniéndose el condón fácilmente.

-También estoy en mi límite, pequeño genio- le susurró contra los labios y lo besó, sin mucho cuidado se metió en él comenzando a moverse casi enseguida, Nabil podía escuchar su respiración agitada, sus gemidos mezclados con gruñidos en su oído. Y en ese punto era una masa de placer sin voluntad alguna, sus piernas no le respondían y estaba gimiendo sin control, diciendo incoherencias y aferrándose con desesperación a la espalda de Theo, probablemente dejando las marcas de sus dedos en ella.

Cuando el orgasmo lo azotó, no fue una satisfacción que lo alivio como en otras ocasiones, sino dejando su mente totalmente en blanco, explotando cada fibra de su ser, haciéndolo temblar y estremecerse cual hoja al viento.

Algunos minutos después, cuando Nabil fue saliendo de la bruma de su placer notó que Theo había salido de él y lo abrazaba, también agitado. Se quedaron en silencio, recuperándose de aquella actividad y mientras la razón entraba en su cabeza, Nabil notó que le daría a aquel hombre lo que le pidiera. La cantidad que fuese, él firmaría el cheque sin dudarlo... se preguntó cuánto debería darle para que considerara volver a pasar la noche con su persona.

Cuando Theo se levantó de la cama aún medio vestido Nabil tuvo un sentimiento de abandono... ah, ya había acabado. Se giró hacia el buró para extender la mano a la chequera y Theo probablemente malinterpretó su gesto.

-Oh no, no, no, no, pequeño genio- le llamó con voz cantarina tomándolo de los pies y jalándolo hacia él, al borde de la cama para llamar su atención- No te duermas, no hemos acabado- le aseguró enderezándose y comenzando a sacarse la ropa. Estaba solo en pantalones cuando le mostró el condón con sabor a plátano- Es tu turno ¿recuerdas?- le recordó con picardía y Nabil se humedeció los labios viéndolo semi-desnudo... él quería pasar la lengua por cada parte de aquella deliciosa piel.

Theo desabrochó su pantalón, lo bajó con todo y la ropa interior lanzando la prenda lejos. Nabil notó que aún tenía la suya en lo tobillos y la apartó tímidamente poniéndose a gatas en la cama para avanzar hacia él.

-¿Me... me quieres ya?- preguntó despacio y Theo le tomó por el mentón delineándole los labios con el pulgar.

-¿No puedes adivinarlo por ti mismo?- y Nabil bajó la mirada notando que ya estaba excitado, pasó duro y nervioso tomó el condón abandonado en la cama y lo abrió con torpeza. Theo se lo quitó de las temblorosas manos y se lo colocó con facilidad- Relájate mi pequeño genio... la noche no hace más que comenzar. 








miércoles, 15 de febrero de 2017

Por él -Capítulo 21


Capítulo 21


—Entonces posiblemente estamos en problemas grandes, cualquiera de tu familia es peligroso, pero el líder de ellos... – dejó la frase al aire y Kazu le vio.

—Ni siquiera el contrato con Jason me permite ir en su contra, al menos no sin arriesgar el cuello, pero posiblemente haya una posibilidad, el trabajo del secuestro no es algo que Yudea haga de la forma en la que se llevaron a Jason, si está usando gente extra, ir contra ellos no es ningún problema, solo debo tener cuidado, por eso...

—¿Por eso...?— Kendal miró a Kazu.

—Quiero encargarme de la búsqueda de Jason en su totalidad, ¿podrías convencer al joven Denakis de no salir de la mansión ni separarse de su hijo, así los gemelos podrán cuidar a Andreas y a él mientras yo busco a Jason— Kendal asintió.

—Puedo, pero a Jason no le gustará la idea de que ejerza algún tipo de autoridad sobre su amado esposo –sonrió con una ligera picardía.

—Es su vida de la que estamos hablando, confiemos en que no pase de una berrieta malencarada— Kendal asintió.

—Está bien, esta vez será como dices.

Así las cosas habían estado de locura aquella primera semana y la segunda no mejoró, Basil estaba realmente en un vértice de confusión, no sabía qué hacer, la prensa estaba sobre él, había toda clase de rumores extraños y simplemente no tenía cabeza para nada de eso. ¿Dónde demonios estaba Jason? ¿Dónde se había metido? ¿Estaba bien?

—Basil, ¿estás bien?— escuchó la voz del tío de Jason desde la puerta, con la ausencia de Jason el hombre se había tomado una pequeñas vacaciones para estar con él y darle su apoyo.

—Estoy bien, lamento darle tantas preocupaciones— sonrió tristemente o mejor dicho, cansado— Es algo patético que tenga que preocuparse por mí a mi edad— el hombre le sonrió un poco.

—Mi sobrino está bien, tiene que estarlo... Basil... no quería abordar el tema... pero me gustaría hacerte una pregunta— Basil le miró dándole a entender que era libre de preguntar y el hombre se sentó frente a él viéndole al rostro— Es...sobre Andreas— y Basil bajó la mirada— Solo lo vi una vez antes de la desaparición de mi sobrino y fue en aquel torneo...— Dudó un poco antes de proseguir— Yo... yo siempre sospeché que algo así podría pasar pero dime...— parecía no saber cómo preguntar y Basil suspiró.

—Él es su sobrino de sangre, Andreas es hijo de Anna, una amiga mía y de su sobrino, ella lo dejó a mi cuidado y poco después murió, no pudo regresar por él y yo tomé la paternidad del niño— vio al hombre con el rostro apenado— Supongo que no tengo que explicarte por qué lo hice— el hombre negó.

—Es tan similar a mi sobrino...— como si eso lo explicase todo— pero al mismo tiempo... creo que ser criado por ti le suavizó los rasgos, puede sonreír y dar cariño abiertamente, tal vez mi sobrino hubiese sido así en otras circunstancias... — bajó la mirada— Ahora me siento algo culpable. Yo conocí a esa muchacha Anna...la recuerdo, por aquel tiempo vivía en esta mansión, cuando ella desapareció la última vez, pensé en seguirle el rastro, ella estuvo tantas veces con Jason que tenía cierto presentimiento— y a Basil le golpeó en la boca del estómago aquella frase, así que en realidad habían estado juntos muchas veces, Anna le había mentido— La última vez que se vieron ella se había cortado el cabello— y Basil recordó que a la reunión de ex alumnos de hacía ya casi cinco años Anna llevaba el cabello demasiado corto, aunque eso no disminuía en lo más mínimo su belleza— Creo que fue para complacer a mi sobrino —la expresión del hombre se apagó un poco— Pobre, debió sentirse destrozada— y Basil se sintió incómodo con aquella conversación— Mi sobrino siempre estuvo obsesionado contigo, aunque no lo creas yo ya sabía de ti en aquellos años— y Basil negó.

—Se equivoca, sólo está conmigo por Andreas— el hombre volvió a sonreír tristemente y a mirar al suelo.

—Como digo, yo me alojaba aquí cuando Jason comenzó a traer a Anna a la casa, a ninguna otra mujer vi jamás, siempre me pregunte por qué, hasta que noté algo. Cuando conocí a Anna ella salía de la casa, apenas crucé palabra con ella pero noté el aroma de su perfume, olía a pino fresco... — Basil no entendió a qué venía aquello—Viéndola en casa me preguntaba cuando mi sobrino llevaría al muchacho del que no paraba de hablar y quejarse. Yo fui a conocerte una vez e incluso te saludé, recuerdo que me acerqué preguntándote por tu jefe, trabajabas en un aserradero y olías a pino fresco, cuando hablé con ella no pude evitar pensar en ti, pensé que podía ser una coincidencia— suspiró— pero la última noche que estuvo en la casa— aún a pesar de su edad el hombre se sonrojó ligeramente— los ruidos se escuchaban hasta mi habitación— y Basil se sonrojó también al entender a qué se refería— "Basil... Basil..."— y él le miro.

—Le escuchó— el hombre negó.

—Eso es lo que se escuchaba desde la habitación de mi sobrino, solo tu nombre una y otra vez... cortarse el cabello tal vez fue buena idea para complacer a mi sobrino pero no para ella, después de eso no volvió jamás y por supuesto él no la buscó... yo...yo me rendí después de su muerte, los noticieros nunca dijeron nada sobre que hubiese dejado a un niño huérfano, así que simplemente lo dejé pasar...

—No era su responsabilidad señor Lakis, Jason también lo dejó pasar, yo incluso lo escondí de ustedes—el hombre le observó sin estar muy convencido, aunque la expresión de Basil estaba ya algo perdida, sus mejillas aún estaban sonrojadas. Así que Jason le había deseado desde mucho antes de poseerlo, eso de algún modo... le hacía sentir un golpeteo furioso en el pecho, seguido de una horrible depresión, quería verlo, deseaba tanto verlo.

En otro lugar, aun en la ciudad, Jason despertó después de haberse quedado dormido unas dos horas, no tenía idea de qué hora o día era, ni siquiera sabía si en el cielo brillaba el sol o se imponía la luna, llevaba días en aquel sótano oscuro, sus ojos se habían acostumbrado, pero aun así no lograba distinguir mucho, las esposas en sus manos le habían hecho bastante daño y tenía las piernas entumidas por la falta de uso, iban seguido a alimentarlo pero no sabía quién era, al abrir la puerta la luz lo cegaba y al volver la oscuridad no podía distinguir ya nada en ella, sin embargo nada más le habían hecho, no le habían dado razones de su permanencia en aquel lugar o qué pensaban hacer con él, tampoco creía que hubiesen pedido un rescate pues de ser así ya le abrían matado o liberado en el mejor de los casos. Los días encerrado y en oscuridad le estaban llevando a la desesperación, y solo un remordimiento le quedaba. Sonrió para sus adentros con amargura, la última noche que había pasado con Basil había sido perfecta, o al menos casi perfecta, recordaba haberle hecho el amor, recordaba cada exquisita expresión del rubio y después verle caer dormido por el cansancio, y era de eso de lo que se arrepentía, había susurrado un "Te amo" a los oídos del rubio pero éste ya no lo había escuchado, ojalá lo hubiese dicho mientras aún estaba despierto, quién sabe, tal vez hubiese tenido una respuesta agradable.

El chirrido de la puerta le sacó de sus pensamientos y poco después una luz suave se encendió, lastimó sus ojos al principio pero era tan tenue que pronto dejó de hacerlo, con cuidado la luz fue aumentando dejando que asimilara la intensidad, y cuando pudo vislumbrar de quién se trataba la extrañeza se dibujó en sus ojos.

—¿Tú?— era la esposa de uno de sus socios, una mujer aún joven y bella, la misma que se había encontrado en la primera fiesta a la que había ido junto con Basil, nunca tuvo especial agresión contra ella, realmente jamás espero que pudiese hacer algo como aquello.

La mujer le sonrió.

— Es increíble que aún conserve su entereza, joven Jason— el castaño simplemente movió la cabeza despejando su frente de los desordenados cabellos.

—Debo confesarlo, no pensé que semejante "dama" fuese responsable de esto— indicándose a sí mismo— ¿Qué se supone que planea hacer conmigo?— la mujer caminó sentándose en una silla por ahí cerca, cruzando las piernas con medida sensualidad sin quitarle ni un segundo la vista de encima, Jason igualmente le había seguido con la mirada con aquellas plateadas pupilas clavándose en las castañas lagunas ajenas.

—A mí no me interesa demasiado, pero verá... mi hija está algo encaprichada con usted, la pobre no paraba de llorar después de que la ignoró— y Jason frunció el ceño, ¿de qué hija hablaba? Esa mujer no tenía hijos— sé lo que estás pensando, yo y mi marido no tenemos hijos, pero tenemos una ahijada, es tan bella y cariñosa, no entiendo que le vio a su joven esposo que no tenga mi preciosa niña— y Jason comenzaba a imaginarse de quien hablaba— Jidael es bella e inteligente, no merecía su desprecio joven Jason.

—Desprecio ¿eh?— Jason se preguntaba qué clase de ideas tendría aquella mujer en la cabeza— ¿Qué se supone que planea entonces? ¿vengarse?— la mujer sonrió.

—Oh, de buena gana lo haría, pero mi niña aún está interesada en usted, podría considerar dejarlo libre si accede a hacerla feliz y olvidarse de ese joven esposo suyo, mi niña podrá darle hijos propios, algo que ese joven, por bello que sea, jamás podrá hacer— Jason rió por lo bajo.

—¿Por eso me mantuviste tanto tiempo en la incertidumbre? Supongo que pretendías que notara que nadie va a venir a rescatarme— la mujer sonrió dándole a entender que llevaba la razón y Jason se relajó o al menos intentó dar esa imagen recostándose en el pilar al que le tenían atado— Siento decirte que estoy bien con mi joven y bello esposo— imitando el tono de la mujer.

martes, 14 de febrero de 2017

Especial San Valentín / +Money


Capítulo 1

Nabil firmó un cheque por un par de miles de dólares y lo extendió al amante con el que había jodido hacia menos de diez minutos. El apuesto modelo estaba ya vestido ¡sí que era rápido!


-Gracias Nabil, te lo pagaré- le prometió y Nabil le sonrió, algunos prometían pagar, otros no hacían mención al respecto, aunque finalmente ninguno devolvía el dinero.


-No te preocupes por ello- apreciaba que al menos intentara disimular el interés por su dinero.


-Tengo que irme pero te llamaré ¿está bien?- Nabil se quitó las gafas redondas y las colocó en el buró junto a su chequera.


No recordaba cuando había comenzado a dejarla ahí, en algún punto extender cheques después del sexo había comenzado a ser normal para él.


-Estaré esperando- Sonrió aunque sabía que el chico no llamaría, era fácil saberlo porque Henry, el modelo con el que se acababa de acostar, jamás le había pedido su número. Suspiró cuando lo vio salir. Bueno ¿qué más daba? había sido buen sexo con un hombre muy sexy, no es que tuviese mucho que hacer con su dinero.


Se levantó y se dio un baño, luego se vistió. Aquel departamento era solo una fachada, no vivía ahí, pero jamás podría llevar a ninguno de los sujetos que lo abordaba a su departamento o su casa, imposible.


Nabil bajó perezosamente hasta el estacionamiento donde su chófer, el viejo Bill, lo esperaba.


-Gracias por esperar, Bill- el hombre le vio mal.


-Usted, Señor, debería dejar de salir con esos rufianes, no hacen más que aprovecharse- Nabil sonrió subiendo a la parte trasera del auto cuando Bill le abrió la puerta.


-Vamos, no me regañes y llévame a casa, Adele debe estar esperándote- Adele, la muy amada esposa de Bill, era el ama de llaves de su casa. Aunque él pasaba la mayor parte del tiempo en su departamento Bill y Adele se encargaban de que su casa estuviese siempre perfecta, ellos siempre lo esperaban aunque él apenas pasaba allí una o dos veces al mes. Era una casa demasiado grande para una sola persona, se sentía más cómodo en su departamento.


El departamento de Nabil era completamente diferente al elegante penthouse al que llevaba a sus amantes, era más pequeño, moderno, de impecables paredes blancas y artículos de colección por todos lados. Ya en la entrada te recibía un Darth Vader tamaño real con el casco usado en la última película, desgraciadamente no había podido conseguir el original o el chaleco de Han Solo de las primeras películas, pero sí que había conseguido uno de los sables de utilería usados en la cinta, sonrió emocionado como cada vez que entraba a su hogar y se sacó la chaqueta. Fue por un vaso de agua a la cocina y se observó en el metal pulido del refrigerador, un hombre entrado en los treinta, con el rojizo cabello alborotado y las gafas redondeadas, un rostro sin nada especial y un cuerpo delgado sin mucho chiste. Suspiró, debía ser muy imbécil para creer que alguno de los impresionantes hombres que lo llevaban a la cama estaban interesados en algo más que su chequera. Él ni siquiera usaba una chequera en primer lugar, todas sus transacciones eran electrónicas. El tenía la chequera exclusivamente para estar en el buró junto a la cama de su pethouse.


En su casa había un pequeño frigorífico en forma de R2-D2 que le llevó una cerveza en cuanto se sentó en su sillón de Shield, colocó los pies en su mesita de centro de pacman y encendió el televisión en el estante en forma de PSP, su casa entera estaba llena de cosas que le gustaban, desde su cama dentro de una cabina telefónica, hasta sus estantes con forma de caminos y cajas de Super Mario. Estando ahí todo su mundo tomaba su sitio, desgraciadamente él no había conocido aún a nadie que estuviese interesado en esa parte de su vida y sinceramente dudaba que alguien como él pudiese encontrar a quien soportara tanta rareza.


Esa noche Nabil cenó tranquilamente un tazón de cereal y se echó a dormir una siesta, no le costó conciliar el sueño, gracias al ejercicio se sentía relajado y desestresado. Cerca de las dos de la mañana se levantó con un ataque de inspiración y se puso a trabajar. No se quitó ese viejo pijama durante los siguientes tres días en los que se ocupó sin parar en el videojuego en el que llevaba meses trabajando. Al cuarto día se permitió tomar una ducha y comer otra cosa aparte de cereal con leche. Esta vez se tomó el tiempo de prepararse una sopa instantánea, no era sorpresa que estuviese tan delgado y ojeroso la mayor parte del tiempo. Nadie que lo viera en su viejo pijama despeinado, con aquellos círculos bajo los ojos y medio dormido podría pensar que aquel hombre generaba millones de dólares al año.


Dos semanas después de su último acostón estaba algo frustrado y necesitado de atención física nuevamente. Por suerte ese día había un evento en la compañía con la que estaba asociado y para la que hacia la mayoría de sus trabajos. Tal vez podría encontrar a alguien con quien descargar el peso del trabajo de los últimos días, le encantaba su trabajo, en verdad que lo amaba, pero la tensión se acumulaba y sentía un especial alivio en el sexo.


Esa noche Nabil se vistió con un traje gris que le hiciera parecer un poco menos delgado de lo que en verdad era, no había mucho que pudiese hacer para mejorar su apariencia, no era un hombre guapo y sentía que si intentara parecerlo resultaría aún más patético de lo que ya era, así que se conformaba con vestir buena ropa y medio peinar su cabello. Usaba unas gafas enormes por que le resultaba molesto ver hacia abajo, arriba o a los lados y encontrarse con el borde del vidrio, las grandes le parecían más cómodas y ya que de cualquier manera nadie se acostaría con él por su "hermoso rostro" prefería mantener la comodidad de éstas. Cuando llegó a la fiesta las presentaciones ya habían pasado así que se encontró de lleno en la parte social. Pero aunque era alguien quien había llegado a no importarle pagar por sexo, lo cierto es que también era alguien que no se atrevía a ofrecerlo, por lo que en aquellas reuniones se limitaba a caminar por ahí con su pequeña e insignificante apariencia en la espera de que alguien se acercara, a veces sucedía, otras no, sabía bien que la mayoría de los que se le acercaban eran modelos del mismo círculo que sabían les daría lo que pidieran así que en eventos como aquel las posibilidades se reducían un poco, la mayoría de los asistentes eran empresarios y si había alguien ajeno a ello que pudiese interesarse en él seguramente ya estaría colgado de algún otro millonario.


-Buenas noches ¿Cómo lo esta pasando?- Nabil estaba tan perdido en sus pensamientos que se había quedado absorto en un postre de durazno y nata jugando con una cucharita, la voz masculina lo sacó de su ensoñación y cuando sus ojos se encontraron con el rostro de su interlocutor simplemente se quedó hecho un imbécil. Abrió los labios pero las palabras no le salieron, balbuceó alguna cosa que no supo que fue y debió verse aún más estúpido de lo que creía porque su hermoso interlocutor sonrió aún más, con el encanto de un maldito ángel-¿Nabil? ¿Nabil como el programador de Ward en The Haven?- preguntó con tal encanto que Nabil apenas y fue consciente de que el mismo se acababa de presentar.


-Si... si soy yo- sentía las mejillas ardiendo, aunque normalmente era tímido, no recordaba haberse sentido tan fascinado por alguien antes. Aquel hombre tenía un hermoso y lacio cabello rubio, un flequillo caía elegantemente de lado sobre su frente y sus ojos parecían tan azules y limpios como el cielo en un día soleado. Oh, dios... ¡y cuando sonreía! Tenía los dientes más blancos y perfectos y aquel par de hoyuelos. Se iba a derretir ahí mismo con una sonrisa- Perdón ¿qué?- Dios, había hablado y él se había quedado idiotizado viendo su sonrisa sin prestar atención a sus palabras.


El hombre le vio sorprendido y sonrió divertido al notar que no le había estado prestando atención- Dije que puedes llamarme Theo- sonrió nuevamente y él le regresó el gesto algo avergonzado. Sorprendentemente fue capaz de llevar una conversación medianamente normal, lo que se limitaba a aquel sueño andante haciéndole preguntas y él balbuceando respuestas.


-¿Qué le hizo querer dedicarse a esto?- le preguntó y Nabil parpadeó un par de veces, no le preguntaban eso desde que era un novato y ésta no era una entrevista de trabajo.


-Bueno... a mí me gusta trabajar con mi computadora, siempre ha sido así, no soy muy bueno socializando y- se le enredó la lengua- y... me gusta crear cosas que pueda llamar mías y... los demás puedan disfrutar- se le había secado la boca de nuevo y volvió a beber de su copa. No había tomado más de una pero aun así ya se sentía embriagado. Hablaron varios minutos más y cuando Nabil vio a los lados buscando una copa más, Theo lo interpretó erróneamente.


-Disculpe, creo que lo he acaparado mucho tiempo, la fiesta está por terminar, lo dejaré marchar por ahora- Nabil volvió la mirada de inmediato a él. ¡No! no quería que se fuera. Contra todas sus reglas terminó extendiendo la mano, sujetando el brazo ajeno cuando su dueño se preparaba para marcharse.


-¡No lo haga!- dijo quizá algo emocionado y Theo le vio curioso.


-¿Que no haga qué?- preguntó con una sonrisa comprensiva y Nabil pasó duro.


-No me deje marchar... mejor... mejor venga conmigo...- Theo se giró hacia él y dio un paso adelante quedando tan cerca que podía sentir su calor.


-¿Y a dónde quiere que vaya con usted, Nabil?- le preguntó y su voz sonó tan seductora que a Nabil le temblaron las piernas.


-A... mi departamento... ven conmigo a mi departamento...- ¡waaah! ¿De verdad lo había dicho? ¿Acababa de invitar a aquel hombre a ir con él?


Theo le sonrió y se inclinó hacia él, tanto que pudo percibir su aliento a menta y licor.


-Muéstrame el camino, pequeña caja de sorpresas...